Héctor Parra

Blog personal de Opinión sobre Tecnología y Software

Archivo de enero, 2009

El peligro de las licencias regionales de telefonía móvil

Publicado: jueves, 29 enero 2009

Según se ha anunciado recientemente, se confirma la intención del gobierno de abrir la puerta del mercado a los operadores móviles regionales. Aparte de la lectura política que muchos han dado al asunto, y a la que no quiero dedicar más que la mención, aparentemente la teoría es muy bonita, ya que se permite mayor libertad y competencia en zonas donde aparezcan nuevas ofertas, lo que debería redundar en bajadas de precio que beneficien al consumidor.

Sin embargo, lo cierto es que la telefonía es uno de los llamados “servicios universales”, lo que quiere decir que debe prestarse en todo el territorio nacional con un nivel de servicio homogéneo, como pasa por ejemplo con la televisión o con el ADSL.

Para hacernos una idea del problema, pensemos que si elegimos las seis ciudades más pobladas de España, tendremos seguro más de un 60% de los ingresos de las compañías nacionales de telefonía e internet. Es MUY caro proporcionar el servicio al resto, sobre todo teniendo en cuenta que los ingresos provenientes del consumo serán muy bajos en zonas rurales, poco pobladas, parcialmente “incomunicadas”, o alejadas del país (léase Canarias y su tristemente famoso cable submarino), lo cual se ha de hacer por el caracter universal del servicio, que intenta de esta forma garantizar que no existan “usuarios de segunda”, sino que el servicio se preste con una calidad razonable en todo el territorio.

Si bien hay casos surrealistas, como el del ADSL rural, lo cierto es que la ley protege al usuario y al final se termina disponiendo de un servicio en casi cualquier sitio, y si no es así se puede protestar y obligar al prestador a que cumpla con su obligación.

Con este cambio de mentalidad, aparecerán nuevas compañías que operarán con caracter local, y que, razonablemente, elegirán territorios donde el ROI sea máximo, para que sus inversiones reviertan en mayores beneficios. El resultado: las zonas más pobladas y rentables tendrán más operadores y las menos pobladas se quedarán como estaban.  No sólo aparecerán los “ciudadanos de segunda”, sino que las empresas que operen a nivel nacional se preguntarán porqué no pueden ellas elegir dónde prestar el servicio. Debe existir una buena regulación que permita enriquecer el mercado sin perjudicar a nadie, ya que dados los grandísimos márgenes que tienen los operadores móviles gracias a conceptos tan injustos y abusivos como el más que obsoleto establecimiento de llamada (que no facturan a los OMVs cuando les alquilan la red) o el talegazo que cobran por los SMS, bien que podrían hacer frente a un despliegue digno que elimine de una vez por todas las zonas ciegas que existen hoy en día en tantas comarcas españolas.

No olvidemos tampoco que en España hemos tenido una privatización bochornosa de la empresa estatal de telefonía, que se quedó con toda la infrastructura de telecomunicaciones que el bolsillo de nuestros mayores había pagado céntimo a céntimo, y que ahora una sola empresa dispone de infrastructura, mientras que a las demás “no les resulta rentable invertir”, ya que los costes son tan elevados como el riesgo de no recuperar la inversión. Considerando todos estos factores, no es ninguna sorpresa que la única forma de revitalizar el mercado y aumentar la competencia sea regionalizando las inversiones, de forma que algunas empresas empiecen a invertir y se vayan extendiendo poco a poco, eso sí, siempre que se controle el proceso y se aseguren los derechos básicos de los usuarios, que podemos irnos preparando a que la sombra del cobro por llamada recibida, o las múltiples tarifas en función del operador al que llamemos, vuele sobre nuestras cabezas.

No hay duda de que la telefonía móvil y su inminente explotación a nivel de datos se convertirá en protagonista de las comunicaciones en los próximos años, esperemos que sea por precio y funcionalidad y no por dividir aún más a un país en función de los habitantes de cada una de sus regiones.

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El obsoleto negocio de la publicidad en televisión

Publicado: viernes, 16 enero 2009

Los medios audiovisuales, en especial la televisión, han sido hasta no hace mucho un filón de ingres0s publicitarios, potenciado por la evolución del sector publicitario, que usando técnicas de segmentación y asociación ha conseguido que las marcas puedan elegir su target en función del horario y del tipo de programa, llegando así  al público que más les interese.

Sin embargo, a la vez que se ha desarrollado el mercado publicitario, también lo ha hecho el tecnológico audiovisual, trayéndonos la TDT y sus multiplex que han hecho crecer enormemente el número de canales con (teórica, ya veremos qué pasa el año que viene) cobertura nacional.

Evidentemente, el aumento de número de canales segmenta los contenidos, de modo que cada cadena puede elegir un número más reducido de contenidos estrella con los que abanderar su programación y atraer a la audiencia. Esta oferta paralela, unida a la omnipresente crisis, ha traido consigo una reducción de los ingresos publicitarios, ya que las empresas tienen que invertir en más cadenas con menos contenido estrella, lo que reduce los precios y a su vez los ingresos de las cadenas.

La actitud de las cadenas ante esta situación ha sido bochornosa, aumentando los minutos de publicidad por hora de emisión para intentar compensar sus pérdidas, dado que los ingresos que reciben son mayores que las cuantías de las multas impuestas por los organismos de control.

A la par que todos estos procesos, el número de “frikis” de las series ha ido creciendo, hasta suponer un volumen de tráfico de datos en redes de pares que supera a películas y música juntos. En este curioso caso, el crecimiento en el número de usuarios no se justifica por los precios, ya que muchas cadenas son gratuítas, sino a que la gente no está dispuesta a tirarse dos horas y cuarto delante de la tele para ver un episodio de cuarenta minutos de duración real.

Lo curioso es que quién descarga los capítulos puede elegir cuando verlos, lo cuál rompe el objetivo de segmentación publicitario y hace que los anunciantes estén desviando sus inversiones hacia otros formatos. Esto, unido a la popularización de los PVR en américa, y que empiezan a entrar en los hogares europeos, permitiendo programar grabaciones con calidad digital y grabarlas en disco duro, algunos modelos incluso eliminando la publicidad, hace que el modelo publicitario de la televisión se haya quedado obsoleto.

Los fabricantes de PVRs se han dado cuenta de que la ubicuidad de los contenidos digitales hace imposible la segmentación por parte de las emisoras, pero esto abre una parte de pastel al fabricante del aparato, que puede ofrecer contenidos de pago de forma gratuíta a cambio de insertar publicidad antes y/o durante su emisión, ya que se puede obtener la hora y emitir el anuncio adecuado en función de horario, tipo de programa y el histórico del espectador.

En definitiva, un caso que recuerda al de las discográficas en el que habrá que encontrar un equilibrio entre fabricantes de equipos, emisoras y el usuario. Quizás estemos ante la desaparición de los canales de televisión como tales, y pasemos a una era de televisión a la carta, en la que la tajada se la repartan entre productoras y fabricantes de terminales. ¿Cómo reaccionarán los grupos audiovisuales? Es un interesante tema, que habrá que seguir en paralelo al de la música, cuyo modelo actual está obsoleto y debe evolucionar hacia una estructura más adecuada a los tiempos actuales, eliminando intermediarios que cada vez aportan menos y están peor vistos por el resto de partes implicadas. El tiempo nos dirá…

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Windows 7, marketing e ineptitud

Publicado: miércoles, 14 enero 2009

Pocas personas del mundillo informático desconocerán que Microsoft prepara una nueva versión de su criticado, y a la vez que utilizado por la mayoría de los que lo critican, sistema operativo. Visto el batacazo que se han dado con Vista, que recuerda mucho al de Windows ME, Microsoft ha decidido dar una vuelta de tuerca para meterse en el bolsillo a todos los que compran sus flamantes equipos con Vista y después le instalan su viejo (y estable) XP.

En este caso han utilizado la vieja fórmula del bombo y platillo, por la que nadie daría dos duros, pero que demuestra una vez más que ese dicho de que “a caballo regalado…” sigue teniendo vigencia. Microsoft, que ha vendido durante meses un producto inmaduro, inestable y a medias de hacer (aka Vista), “regala” ahora a sus usuarios el enorme privilegio de probar la beta de su nuevo sistema operativo. Esto me recuerda a ciertos bancos, casi todos, que te dan el privilegio de custodiarte tu dinero y encima ¡sin cobrarte comisiones! Cada cosa tiene su precio y Microsoft se ha dado cuenta de que puede tener miles de betatesters gratuítos si anuncia a bombo y platillo que CUALQUIERA se puede descargar la beta… aunque lo mismo haya pasado con todas las anteriores, que estaban a disposición de la aborregada plebe instantes después de colocarla a disposición de sus suscriptores de MSDN.

En cualquier caso, una vez decididos a formar parte del excelso grupo de betatesters de Microsoft, la primera en la frente… El sistema que Microsoft ha preparado para permitir descargarse y obtener un numero de serie para la versión de prueba es cuando menos esperpéntico, lo cual produce serias dudas sobre si han aprendido o no la lección: servidores atascados, velocidades de la época de Infovía, errores por sobrecarga… algo impensable en una época en la que los sistemas distribuídos bien dimensionados, tipo akamai, van como un tiro y los protocolos como el Bittorrent, que al contrario de lo que algunos piensan, no sólo sirve para bajarse películas y libros, hacen que distribuir el software no sólo sea más rápido sino también más solidario, porque “el que se lo baja también tiene que subírselo a otros”.

En definitiva, nos van a dar (por fin) un Vista terminado de hacer, “regalándoselo” a los que compren un equipo con el Vista “normal” a partir de Junio (¿y qué pasa con los que han pagado con su equipo por un Sistema Operativo a medias de hacer, que no pueden utilizar?), esperemos que para entonces hayan encontrado una forma “moderna” de hacer la distribución eléctronica de ficheros, porque entre el BITS, el Windows Update y sus servidores de descarga, apañados vamos… Queremos un sistema que arranque más rápido y sea muy bonito, sí señores, pero sobre todo que tenga la estabilidad de un UNIX con ese interfaz de usuario que tanto nos gusta y que, en definitiva, es la razón por la que se ha implantado en el paque informático, sobre todo en el doméstico. Veremos en qué queda todo…

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